Nos gusta amasar cuando somos felices

Una de las cosas que más me gusta es cuándo mi papi humano ha regresado del rabajo y se sienta en el sofá ir con él; recostarme en su regazo y empezar a amasar. Puedo pasarme hasta casi una hora haciéndolo antes de quedarme dormido muy a gustito mientras ronroneo y se me cae la baba de lo bien que estoy.

Mi madre me abandonó a mi suerte ya que estaba muy malito y en cierta manera, según le ha dicho el veterinario a mis padres humanos, al amasar estoy reproducienod lo que haría a mi madre gata para mamar mi ración de leche. Haría una suave presión para sacar mi almuerzo.

Cuando le hago esto a mi papi le estoy diciendo que estoy a gusto con él, que lo quiero y que me siento seguro.

A veces si ellos no han llegado voy a su cama o al sofá y hago lo mismo con mi mantita favorita reproduciendo ese comportamiento aprendido. De paso marco territorio ya que en las almohadillas de mis patitas tengo glándulas odoríperas para tal efecto.

En definitiva; si tu gato te amasa te está mostrando que eres “suyo”, que es muy feliz y que prepara “su” cama y “su” territorio para relajarse.

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